La psicología dice que las personas que piden perdón sin haber hecho nada malo no son educadas en exceso, sino que aprendieron a evitar el conflicto para sentirse a salvo
Alguien roza una silla ajena y dice «perdón». Pide una aclaración y vuelve a disculparse. Incluso cuando otra persona levanta la voz, se apresura a asumir la culpa.
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