A las compañías no les hace falta subir el precio de sus juegos, los jugadores ya prefieren pagar de más por las versiones caras
Hay una queja que se repite cada semana en la industria de los videojuegos. "Pagar 80,90 o 100 euros por un juego es demasiado. Los videojuegos se han vuelto muy caros", y tienen toda la razón del mundo.
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