En 1995, Volkswagen aprendió una lección inesperada: nunca pongas delante de un cliente un coche "de broma" que no piensas vender
La historia comenzó poco menos que como una broma desenfadada. Volkswagen solo quería enseñar una nueva forma de configurar el Polo, pero lo que no esperaba era que los clientes ignoraran por completo el mensaje y…
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