Un reloj nuclear de torio creado en Viena perdería un solo segundo en 30 millones de años, y es el primero capaz de corregirse a sí mismo sin ayuda humana
Un reloj puede ser extraordinariamente preciso, pero podría necesitar otro aparato para mantenerse ajustado. Esto es lo que un equipo de la Universidad Tecnológica de Viena acaba de cambiar.
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