En 1987, dos amigos fundaron una empresa de memorias RAM y lograron algo inédito: que les pagaran por dirigir su propia empresa
Ser tu propio jefe debe ser una de las mayores aspiraciones para todo aquel que busca emprender. Pero ¿qué pasaría si dicho emprendimiento se convierte en un imperio valuado en 150,000 millones de dólares?
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